miércoles, 26 de marzo de 2008

Madre de Dios

Esperamos que con la creación del Ministerio del Medio Ambiente se enfrente directamente problemas como el contrabando de caoba en las regiones de la selva. En especial en Madre de Dios. Igualmente formulamos votos para que cuando llegue a formar parte este nuevo portafolio de la estructura del Estado, su personal trabaje con convicción y voluntad política para derrotar la tala ilegal de madera, ya que al parecer hasta ahora varios presidentes regionales no la toman en cuenta como delito ecológico.
Seamos sinceros en reconocer que hay un enemigo silencioso al que no le damos la importancia del caso. Se trata del contrabando de madera y la acción de los taladores ilegales. Se agrupan en mafias que actúan en la impunidad, sembrando miedo en los poblados que se ubican en las zonas más alejadas de nuestra densa Amazonía. Estos criminales –que cuentan con grandes recursos dinerarios, al margen de trailers, aserraderos, máquinas podadoras, sierras eléctricas, y sobre todo armas de fuego, etc.– desenvuelven sus actividades ilícitas al amparo de la debilidad de los gobiernos central y regional. Por ello no escatiman esfuerzo alguno en atacar a la autoridad que se les cruce en el camino, como sucedió con Julio García Agapito, teniente gobernador del poblado Alerta, provincia de Tahuamanu, en Madre de Dios, asesinado por matones que cuidaban un camión intervenido que contenía más de 700 pies de caoba. Como se puede ver, las aguas están muy movidas en Madre de Dios. ¿Cuándo acabará todo esto?
La ubicación geográfica de Madre de Dios facilita el contrabando maderero por su cercanía a Bolivia y Brasil. En este orden de ideas, el Inrena (Instituto Nacional de Recursos Naturales) no ha tenido el liderazgo suficiente –ni el apoyo debido– para coronar con éxito su labor. Tanto en el gobierno de Alejandro Toledo como en el actual se nota mucha inestabilidad dentro del Inrena. A finales de enero fue destituido su jefe, Roberto Ángeles, en medio de escándalos y desorden funcional. Incluso antes de su salida fue removido del cargo Humberto Labarthe, director de Administración Técnico Forestal y de Fauna Silvestre (ATFFS) de Tambopata y Manu (Madre de Dios), acusado de entregar un cargamento de caoba –supuestamente extraído de forma ilegal– a una maderera. Tampoco olvidemos que el funcionario que reemplazó a Labarthe, Juan Carlos Barahona, fue agredido físicamente en noviembre de 2007 por sujetos vinculados a traficantes de madera.
Lo propio sucede con la Intendencia de Aduana de Puerto Maldonado –de la Sunat– porque, pese a querer cumplir con su misión y produciendo golpes certeros contra los traficantes de madera que operan en la frontera peruano–boliviana, no tiene todo el apoyo de otras autoridades regionales ni el de la Policía para intervenir decididamente. Todo ello prueba la necesidad –y urgencia– de poner orden en la selva. Pero, además, el hecho de poner resistencia a la ley y a la autoridad demuestra la sinrazón de muchos pobladores y el actuar perverso de falsos comuneros que –agrupados en radicales frentes departamentales de lucha– con su informalidad y simpatía por la delincuencia sólo logran detener las concesiones –formales y legales– y con ello bloquear el ingreso de grandes inversiones indispensables para el desarrollo maderero en la región selvática.
Expreso, 26/03/2008